lunes, 11 de julio de 2016

Luces

¿Cuánto pueden revelar las luces de un lugar del lugar en sí? Una luz continua, brillante y pagana que surge de la vorágine de todos los haces de neón transitorios que se acompasan con la música, o al menos el intento de ella. Son tiempos felices.
Otra luz tenue, nítida y cristalina, pura y poco abundante; con la música del silencio bien alta. Son tiempos de paz.
Una luz que emula el día, vivaz, titilante en lo que forma parte del todo de una vida nocturna. Son tiempos de prisa.
No me da tiempo. No llego. No hay tiempo, tiempo, tiempo...
Una luz rojiza a lo lejos, que se confunde con el negro extinto de la noche. Renovadora. Destructora.
Fuego.
Una sombra, recortada en el balcón, bajo la desnudez de las estrellas, me da la espalda. ¿Qué buscas más allá del horizonte? No lo dices. No hablas. No hablo.
El cigarrillo se consume despacio. Otra ínfima luz entre la bruma de mis labios. ¿Qué buscas más allá del horizonte? Tiempo quizás, luz quizás.
Fuego.

jueves, 28 de abril de 2016

Mamá

Somos fuertes, somos valientes,
todo ha sido gracias a ti,
todo es ahora por ti.

Ya todos nos hemos deshecho en elogios, en palabras bonitas, en recordar todo lo que vivimos... No puedo negar que yo odiaba esa manía suya de dejar la luz del estractor encendida para no olvidarse de que estaba cocinando, su horrible costumbre de dejar el boli sin tapar, tener la casa llena de dibujos para colorear, de fichas de unir puntos y que, sobre todo, a veces olvidara que tenía diecinueve años y me tratara como a uno de sus alumnos.
Pero ahora... ahora es como que le falta el reflejo a los espejos, como que el eco ha tomado su voz, como que al reloj le falta una manecilla, como si continuáramos sin un trozo de nosotros.
Nosotros. Nosotros hemos conseguido hacer demasiado grande esa palabra, tanto, que casi hemos llenado el hueco que nos dejas. Pero no supera todo lo que nos has dado, en lo que nos has convertido, en lo que, mamá, has hecho con nosotros.
Es duro ahora, difícil mezclado con irreal; "otro ley de vida" intentando quitarle peso al presente.
Miento si digo que no nos quedan más lágrimas que derramar, porque siempre se puede más, de todo.
Alejando el egoísmo y recordando a quien es verdaderamente importante hoy, hoy y siempre, seguro que preferiría risas, risas, amigos, familia y cerveza.
Callando más, mucho más de lo que digo, o tal vez porque prefiera, egoístamente, decírselo a solas, quiero finalizar, papá, Javi y todos los que la echan de menos, los que tienen un pellizco en el corazón, recordando que hay que sacar fuerzas, fuerzas de flaqueza y hacer que prosiga el poderoso drama, porque somos una familia y decir que héroe no es quien se enfrenta a la muerte, héroe es el que se enfrenta a la vida y ésta ha decidido que hoy seamos un poco héroes.

 Gracias...
Gracias a todos los que dieron media vuelta por estar allí, a todos los que dejaron lo que estaban haciendo por venir, a los que pararon el mundo por venir, a los que no les importaron los kilómetros ni les dio miedo la noche. A los que lucharon contra el sueño por no separarse de nuestro lado. A todos. Gracias a todos por demostrarnos lo grande que era y que es mi madre, por recordárnoslo porque ante todo queríais estar allí. Gracias por enseñarme lo grandes que son mis padres, lo orgullosa que estoy de ellos porque vinistéis por ella, otros, sin conocerla, por nosotros. Nunca antes había abrazado a tantos desconocidos, nunca antes había visto de esta manera todo lo que hacen los amigos, la familia. Allí se lo dijeron y es cierto, no le estamos diciendo adiós, sino hasta ahora, porque ha quedado repartida en todos nosotros, en tanta gente... que serguirá viva por todos los rincones.

sábado, 16 de abril de 2016

Un día después del día especial

Las personas, como los libros, pueden contarte miles de historias. A veces, sólo basta con saber leerlos. En su propio idioma.  Tú, como un libro, te has ido leyendo, en voz alta, a nosotros. Nos has marcado con tinta. Y hemos recorrido algunas páginas juntos.
Hoy es el cumpleaños de unas de nuestras personas favoritas . De uno de nosotros cuatro. Es precioso, que digo, magnífico, ver crecer a una persona, tanto por dentro como por fuera. Parece un cliché, pero sobran las palabras.

Y como no nos gustan las formalidades, ni las acciones esperadas, lo ponemos hoy. Feliz Cumpleaños María.

martes, 8 de marzo de 2016

Escaleras.

El tiempo lo cambia todo, nos da motivos para cambiar, nos transforma. 
Para los que siguen el blog esta entrada les va a resultar familiar y es que proviene de una idea anterior, más suave que ya subí antes (si queréis leerla está justo aquí). Son puntos de vista diferentes de unas palabras similares. Tomad esto, simplemente, como un homenaje al día de la mujer que hoy nos acompaña, que entre uno de tantos ámbitos que podría ser escogí este, que ya tuvo día propio, porque es el que más sentimos, el que más, aunque con los ojos cerrados, vemos. 

ESCALERAS.

Tus manos trazan círculos irregulares en mi cintura, se deslizan saboreando cada curva de mi inocencia por mi espalda. Llegas al cuello y tus labios depositan el beso que creía el más tierno del mundo y susurras un nombre, mi nombre. Los parpados parece que me pesan. Se cierran mis ojos y llueve sobre mis mejillas. Los besos siguen, tus manos acogen mis brazos y se supone que me acunas desde atrás.
Eres mía
Aspiras el aroma de mi sonrisa que ya no es curva y me vuelvo. La botella emprende el vuelo, se estrella contra el suelo y los cristales se derraman cual líquido por las escaleras. Mis manos cóncavas sujetan la ebriedad de tu rostro y tu sonrisa de lobo muerde la mía. Muerdes, me alejo y te miro, estoy perdiendo el norte en mi brújula y tengo miedo. Pero vuelves a sonreír, me abrazas de nuevo y parece que volvemos a empezar.
Todo se deshace en oscuridad; menos besos, menos canciones y miro dentro de mi esencia; me pierdo. ¿Dónde están los besos? ¿Dónde están las canciones? ¿Dónde está la libertad? ¿Dónde estabas? ¿Dónde estaba yo? ¿Dónde estaba que no me daba cuenta donde iba? ¿Dónde estaba que no sabía que no me lo merecía?
Vuelven los besos, vuelven las canciones y escucho el murmullo del mar. Encuentro una sonrisa amarga con las siguientes lágrimas y se supone que tu luz me envuelve, que hemos pasado página, que ya se acabó porque dijiste que ibas a cambiar. Agrio sabor a invierno.
A la tercera va la vencida dicen. Me deshago en miedo, tu mano se acerca, se aferra, me aferra, el color violáceo de mi piel se extiende por los brazos, por el pecho por la mejilla. Me preguntan; fueron las escaleras, dije; resbalé, dije; me caí en el baño, dije. Y no fue así, eras tú. Que porqué no lo vi venir, dijeron; que porqué no me dejé ayudar, dijeron; que porqué nadie lo vio; porqué nadie preguntó, por qué todos cerraron los ojos y se perdieron ¿Por qué me perdí?
Te miro a los ojos, la botella sigue en el suelo, cristalizada, con el carmín que se derrama, como yo, por las escaleras. Aprieto los puños, por un instante fugaz parece que dejo de tener miedo y tus ojos ebrios al fin, parece que me ven, al fin, parecen saber que existe un yo, que las muñecas de porcelana se extinguieron, al fin ya no estás. Ya no estoy. Y tú, tú, como la botella de vino barato que consumías, te caíste por las escaleras

lunes, 7 de diciembre de 2015

"Sigo respirando"

"y creo que quiero seguir viva.
Si
go
res
pi
ran
do."
Elvira Sastre


Un papel en blanco, ése se ha convertido en el mayor de mis miedos. Desde entonces me escondo tras esa falta de tiempo, como quien sólo quiere saltar al vacío y se excusa diciendo que tiene vértigo. Desde entonces no siento con la misma intensidad, como quien convierte sus intentos suicidas en rutina. Desde entonces mi tiempo ni corre ni se para, simplemente está, como quien espera y mira su reloj sabiendo que no viene nadie. Y, desde entonces, soy menos yo, más irreal, como quien deambula ignorando mapas, dejando que su alma esté donde quiere estar.


Desde entonces, sólo sobrevivo.


Sobrevivo. Como si con ello bastara, como si de esperar me fueran a crecer alas, como si restar sentido a la vida fuera algo (con)sentido. Y digo hacer lo imposible por vencer el miedo, como quien intenta acariciar a alguien tras un cristal, como quien se llama valiente mientras huye, como quien sólo sobrevive.

Con eso me es suficiente, ¡maldito conformismo!. Me basta con lamentarme de mi miedo, de lo que no puedo hacer, de lo que perdí, de lo que nunca ganaré. -Sobrevivo, que no es poco- me digo. Y me engaño. Y me dejo creérmelo. Con eso me es suficiente.

Con eso me era suficiente.

-¡Suficiente!- me grito. Rompo todas las páginas inacabadas, salto al vacío acompañada de mi vértigo, retomo la intensidad ignorando al reloj, vendiéndome a mi imaginación para que me lleve a todos los lugares que nunca fui, a los que nunca volveré y a los que siempre estaré sin estar. Me consiento dar sentido a mi vida y salpico de tinta, como sangre que se derrama, todo aquello que me da miedo, no como quien grita en una estación vacía, sino como el que en lugar de apuntar a quien teme, le da la pistola a sus propios fantasmas, a su mayor enemigo, y les da la libertad de sentirse tan derrotados, que sean ellos los que para ganar, aprieten el gatillo.

martes, 20 de octubre de 2015

¿Qué encontré abajo?

Miras a un lado y a otro. Se agolpan miles de sentimientos en tu corazón que rebotan como si jugara al baloncesto. Asomada a la borda piensas en tus opciones, ¿te tiras? ¿bajas por las escaleras? ¿te quedas sentada como hasta ahora? Decides bajar por las escaleras, muy lentamente, mientras algunos niños suben corriendo y resbalando, y otros empujan a tu espalda para bajar. ¿Te lanzas desde el escalón? ¿O bajas hasta el final? Te lanzas chapoteando, el frío que toma tu garganta te hace un nudo que va desde tu boca hasta los riñones. Sigues chapoteando, con un agobio monumental, y entonces caes en la cuenta de que estás en pleno mar y que tus movimientos pueden llamar la atención de algún ser escamoso. Intentas relajarte pero tu respiración parece saltarse los segundos en los que tu corazón se congela. Mueves las manos tranquilamente, aunque tiemblan casi tanto como tus piernas, que parecen inmóviles.

¿Y si miro debajo del agua? ¿Me tranquilizaré? Seguramente. Hundes la cabeza poco a poco y ves la inmensidad que te abraza. Tiemblas. El barco parece el doble de grande, y a la vez minúsculo en comparación con el agua. Es muy azul, muy oscura y profunda. Ves que a muchos metros hay tierra. Tiemblas, tiemblas y te arrepientes de haber nacido para ver eso. Miras al otro lado, donde no hay barco, maldita inmensidad. Maldito océano. Levantas la cabeza respirando peor, miras a tu alrededor como todos chapotean. Inconscientes, piensas, mientras con resignación y una sonrisilla falsa vas hacia la escalera para sentir a salvo el poco pellejo que tienes. 

viernes, 28 de agosto de 2015

Eres lo más bonito que he hecho por mí

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas 
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
G. A. Bécquer

Dicen que perderse es la mejor forma de encontrarse. Tal vez sea cierto, porque aunque el precio haya sido haber perdido, entre otras cosas, la poesía, ahora sabe mucho mejor. Ahora que he conocido a alguien, soy yo y he decidido que voy a darme una oportunidad. Ahora que lo difícil no es olvidarte, es querer hacerlo, yo he descubierto el mecanismo para que el mundo deje de girar y se reduzca a papel salpicado de tinta. Ahora que mi miedo se quita las bragas y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo. Ahora que ha vuelto la poesía, que he vuelto yo.

Ahora, antes que la cartera, antes incluso que los auriculares, lo primero que entra en el bolso es un libro, dos si se va a alargar el tiempo, porque alguien me dijo que no hay que leer demasiada poesía seguida, hay que saborearla, releerla y regalarse tiempo. Sólo cuando su gusto haya dejado de deambular por el cuerpo es cuando se puede cambiar de poema. Pero siempre sin llegar a emborracharse de poesía. 

Un cambio siempre es difícil, sea cual sea. A veces, incluso, te regalas tanto a la pérdida que ignoras el valor que tiene lo nuevo que viene. Y justo en ese regalarme al adiós de la poesía clásica, llegaste tú. Como una erupción de letras capaces de nublar la vista y es que cualquiera diría al verte que los catastrofistas fallaron, no era el fin del mundo el que venía, eras tú.

Ahora yo me vuelvo a refugiar en los poemas y vosotros deberíais hacer lo mismo, de la mano de Elvira Sastre, por ejemplo, y así, entre verso y verso, tal vez también seáis capaces de quitar el "sobre" que atra vuestro vivir".


*Las frases en negrita y cursiva son versos de Elvira Sastre

viernes, 24 de julio de 2015

Contigo

Para completar nuestro primer ciclo de cumpleaños queda nuestro último punto cardinal para que nuestra brújula no pierda su sentido, para que nosotros no perdamos el nuestro. Quizás es por eso por lo que es tan importante, es la parte de nosotros que nos termina de completar. Cada uno a su manera, cada uno a su forma, completa esta brújula formada por cuatro puntos, con sus diferencias y semejanzas. Individualmente, contamos con nuestras carencias, en conjunto, formamos la unión en perfecta armonía.
Una felicitación es, simplemente, un pretexto para agradecer, rememorar y sabernos un poco más humanos, un poco más contigo, burlando, como siempre, la distancia gracias a esa tinta que ojalá todos las moldearan como tú; la vida así sería un poco más vida.
Laura Plaza, gracias por tanto, por tan poco comparado con lo que nos queda. Feliz cumpleaños.

martes, 14 de julio de 2015

Amanecer. Tú.

La palabra es una de las armas más poderosas que existen. Es capaz de destruir personas, de separarlas. Pero también es capaz de unir, esa unión es la que ha conseguido darnos vida ayudando a convertir los puntos en comas.
Hoy queremos felicitar a la última pata que ha conseguido que este banco se mantenga en pie, el cuarto punto que ha dado sentido a la brújula, la chispa (aunque el optimismo no sea tu fuerte) que nos faltaba.
Alejandro Ramírez Arroyo, gracias por ayudarnos a construtirnos, por ser la parte de la palabra que une. Gracias por estar presente, por comprender y apoyar, y por regalarnos lo más preciado de todo, esa parte de tu voz que resuena de manera diferente en cada persona.
Feliz cumpleaños a nuestro amanecer. Este.

lunes, 29 de junio de 2015

Libertad de marca blanca

La sonrisa se dibujó en su conciencia. Se borró todo rastro de esa antigua culpa, o de esos malos recuerdos. Dejó atrás esa cadena que le impedía moverse con  facilidad. Saboreó algo parecido a la libertad, aunque fuera de marca blanca. Abrió los ojos lentamente y miró a su alrededor. Se sentó con parsimonia en el asiento. Notó miles de miradas que cuchicheaban. Cerró sus ojos. De nuevo ese falso sabor a libertad. Respiraba entrecortadamente. El cansancio era cada vez más latente, pero le gustaba.Sentía que el cansancio le abrazaba dulcemente.  De fondo aparecían palabras y frases, algunas terminadas en interrogaciones. Sin embrago, solo se repetía una y otra vez el estribillo de su canción favorita. Le llevaron de vuelta a la realidad de una sacudida. Tras un breve zarandeo se dignó a mirar al bastardo que le había interrumpido en el momento exacto en el que estallaba la música. Le tomó la muñeca con fuerza y le apretó las esposas, agarrando el otro extremo al brazo de la silla donde se sentaba. Resignado, suspiró mientras se acariciaba la muñeca dolorida. Aún tenía rastros grasientos y viscosos en su camisa. Desde una esquina un gordinflón hablaba con alguien que una puerta abierta escondía de su vista. El gordinflón le señaló con los papeles que tenía entre sus dedos chorizos. Lo tomaron por la espalda, quitándole las esposas y llevándole hasta la habitación donde se escondía el tipo. Antes de pasar, se giró:
- He sido yo, ya os lo he dicho. Soy culpable.- Qué dulce le era decir aquello.  
- Lo sabemos- Le empujó dentro de la habitación con fuerza- ahora quiero que nos expliques cómo lo hiciste.
Estaba demasiado oscuro para sus ojos, aunque solo fueron unos segundo. Le condujeron hasta una silla, encendieron una lámpara que apuntaba a su cara. No hubo tiempo para preguntas, simplemente comenzó a hablar. Tuvo que sonreír mientras explicaba con detalles todo lo ocurrido. Disfrutó viendo la cara de repulsión de quién le entrevistaba. Miró con indiferencia su camisa y arañó una de las manchas que poseía, como un  intento de hacerla desaparecer. Desde el principio supo que, además de inevitable, iba a ser inminente. No pensó en esconderse ni por un minuto. Era extrañamente agradable, cada  vez que era más consciente de su culpa, se sentía más ligero; menos culpable.

martes, 9 de junio de 2015

Dicen

Es lo único que debería importarnos; el miedo.

Siempre había escuchado que para quién tiene miedo todo son ruidos. Vivía en una sociedad donde el silencio quedaba ahogado por las mentiras, donde se olvidaba fácilmente la belleza de un instante ante el avance tecnológico de lo absurdo ¿qué ocurría entonces? ¿era la sociedad la que trataba de infundirles el miedo?
Siempre había amado la mar. Cada poro de su piel reaccionaba con el aire salino que trataba de apropiarse de la arena. El agua comenzaba a cubrir las rocas de la cueva, marea alta. Pronto anochecería. Le parecía sobrecogedor el efecto que tenía la luna sobre sus miedos. 
El frío comenzaba a morderle la piel. Era como un beso incesante de placer contenido. Siempre le había gustado el frío en la noche o en un día de lluvia. O en el mar, sobretodo en el mar. Quizás cuando volviese a casa todo habría cesado, el frío, el miedo, la incertidumbre. Cuando volviese a casa. Dicen que los suspiros son palabras eternas nunca pronunciadas, palabras ahogadas en el mar de una noche que no acaba nunca, casi intemporal. Dicen demasiadas cosas, pensó.
Parecía un autómata, cada paso que daba se convertía en una brecha en el pensamiento de todos aquellos que se atrevían a mirarla, que descubrían su existencia entre las sombras de la oscuridad de la noche. Sus ojos cual faros negros proyectaban la ira contenida de la historia. Pero, ¿qué no destacaba más que una mente libre? ¿qué no iba a hacer que todos aquellos ojos acusadores la mirasen cual especie en extinción?
El mar se alejaba como el ruido de las campanas de la iglesia, como la consciencia se abandona a la muerte, como todo lo que amas. Y así iba dejando paso a lo sobrecogedor, a lo que aun no estaba escrito. Pronto llegaría a casa para abandonarla, para ocultar ahí todos los sueños que no había sabido arrojar al mar, que no había sabido olvidar. Y quien sabe si volvería algún remoto día a recuperarlos, a saber si realmente todo aquel ruido había cesado, a comprender que el mar siempre seguiría ahí.
Realmente el mayor placer era la incertidumbre.La sonrisa se dibujó en su conciencia. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Qué nos queda

Resignación. Es lo único que le queda a esta altura de la vida. El resto de sus pertenencias las tuvo que dar, mayormente a cambio de algo que contuviera más de cinco grados de alcohol o que pudiera ocupar sus pulmones durante unos segundo, y su cabeza por horas. Camina despacio, ya no tiene prisa por llegar a ningún sitio. Se mueve sin un rumbo, simplemente buscando algo que pueda echar en su carro. Sus paseos le llevan a sentarse en cualquier lugar. También han conseguido que su piel arrugada se cuarte y tenga un moreno sucio. Un día, incluso, se sentó al lado de mi contenedor de basura. Recuerdo que llevaba una gorra, ropa algo antigua, y que la resignación le pesaba mucho más que los años que pudiera tener. Parecía hablar consigo mismo, pero en silencio. Miraba con rapidez a un lado y a otro, pero sin buscar nada en particular. Bueno, quizás la resignación de sus ojos hiciera juego con el rojo que ocupaba lo que en algún momento fue blanco. No llegué a olerlo, pero no creo que oliera mal, creo que olería a recuerdos, a mala vida, a cansancio. Tenía las piernas cruzadas cuando pronunció algo muy bajito, en su propio idioma. No pude obviar su presencia, pero temía mirarlo, sentir que podría entender lo que estaba diciendo. Me bastó mirarle de lejos para saber que no querría estar en su lugar, para que me invadiera la pena. Pero también me transmitió su pesar, su resignación humana. Temblé cuando pasé a su lado e hice ver que le ignoraba. Temblé por mi mimetismo social, por ese conformismo estamental tan medieval. Por no mostrar compasión y solo sentirla. Por pensar que puede haber mejores y peores personas, pero no llegar a conocer a ninguna, y sin embargo clasificarlas. De nuevo, nos resignamos a ser humanos, cada uno con su rol. Es lo que nos queda a todos al fin y al cabo, pues llegará un momento en el que ninguno de nosotros podamos permitirnos ni cinco grados de cualquier alcohol.

viernes, 1 de mayo de 2015

Mapas de papel

Gracias por burlarte del olvido,
gracias por obviar la maldita distancia
gracias por conseguir estar aquí y ahora.

No importan los kilómetros que nos separan si existe una próxima vez. Y aunque no la haya, incluso si no ha habido una primera vez, ¿desde cuándo algo físico es impedimento?. Sobrevaloramos la distancia e ignoramos que lo verdaderamente importante es conseguir burlarla, sentirse cerca y olvidarse del olvido. 
Damos demasiado peso a lo físico, a lo que podemos tocar, pero morimos de ganas por abrazar a alguien que no está en este momento, por estar en un lugar lejos de este. Pero, que haya distancia de por medio, no nos impide soñarnos en esos lugares, con esos abrazos. La distancia sólo impide lo que le dejemos impedir.
Sólo se trata de hacer frente a todo lo que nos haga creernos lejos, hacer caso a Sabina y pedir que ser valiente no salga tan caro y, aunque lo sea, porque, como diría Harper Lee "el verdadero valor es hacer frente a la situación sin dudar, aun sabiendo de antemano que vas a perder" y arrugar todos los mapas para obviar lo que nos separa, dando un mayor peso a lo que nos une porque, a fin de cuentas, es lo único que debería importarnos.

viernes, 24 de abril de 2015

Final alternativo

Me da igual que mi destino esté pre-escrito, siempre puedo buscar un final alternativo. Al fin y al cabo, todo es relativo, el tiempo pasa y nos hacemos viejos viendo pasar trenes sólo de ida desde nuestra propia estación. El mundo cambia a una velocidad que nos va superando, sin embargo, uno tiene menos miedo y menos prisa porque finalmente acaba encontrando su lugar ideal. Divagando entre la monotonía del día a día, al final llega ese algo que tira todos tus esquemas abajo, cada día acaba siendo uno distinto, alejado de todo lo que anteriormente habías visto, llámalo como lo quieras llamar. Entre tus crudos pensamientos surge esa chispa que hace que la monotonía pase a la variedad, buscando en cada día un nuevo misterio que resolver, buscando en cada minuto la sorpresa que te haga feliz, buscando en cada segundo aquello que te haga sonreír. Por último, recuerda, que, no importan los kilómetros que nos separan si existe una próxima vez.

miércoles, 18 de febrero de 2015

De mirar, mirarnos

He vuelto a tropezar con el pasado
Y he pedido, en el bar de mis pecados,
Otra copa de ron (J.Sabina).

Nuestras miradas se volvieron a encontrar en aquel bar. Yo miraba mi Gin-tonic y movía el hielo aguándolo más. Tú acariciabas el borde de tu vaso, como si eso te hiciera olvidar más que tu whisky sin hielo. Y no tardamos en agachar la cabeza perdiendo las miradas, fingiendo que el tiempo había hecho mella; no nos habíamos visto desde que decidimos no volver a vernos más. Aunque no fui capaz de abandonarte del todo; seguí manteniendo mi atención en tu copa e intuyo que tú la mantuviste en la mía.
Miré a mi acompañante, tú a la tuya y pretendimos sonreír.
Hablé de cosas banales que ya no recuerdo porque mi cabeza sólo sabía conjugar los verbos en pasado, dándome esperanzas con el pretérito imperfecto. Quiero pensar que tú tampoco prestabas atención a las palabras que decía la que aquel día pretendió ocupar mi lugar.
La perfección es una pulida colección de errores. Benedetti se apoderó de mi pensamiento y quiso pasearse por todos aquellos perfectos errores tuyos, mientras simulaba acariciarlos al rozar el borde de la barra. Quise pensar que, entre cada sonrisa que le dedicabas, también recordabas mis infinitos errores. Tú y yo siempre fuimos más de aparentar fortaleza que de tenerla.
Empezó a poder olerse la tristeza de mis ojos, salada. -Pídeme otra, de lo mismo, por favor- dijimos casi a la vez. -Voy al baño mientras-.
Tú salías cuando yo pretendía entrar, o yo salía cuando eras tú quien iba a entrar, ya no lo recuerdo. Estaba demasiado concentrada en tus labios y sé que tú lo estabas en los míos, porque, en ese momento, las dos nos dejamos de tanto olvido, de tanta copa y nos miramos con los ojos cerrados mientras nos bebimos.

martes, 10 de febrero de 2015

Lo intentaré, aunque no pueda

Hoy, he decidido ser feliz. No me preguntes por qué. Sé que no estoy cuerda  y nadie me entenderá. Que será arriesgado ser feliz todo el maldito día, pero ya lo he decidido. Me levanté con los ojos más cansados  y con menos ganas de levantarme que nunca. Hoy me pesa más el cuerpo, las sábanas me hacen daño. Pero hoy he decidido ser feliz. Quizás mañana ya no lo sienta, o quizás sea la resaca del ayer lo que me haga decir esto. Pero lo voy a intentar. Qué digo, lo voy a conseguir. Voy a saborear cada vez que respire, disfrutaré de cada palpitar de mi corazón. Seré fuerte y levantaré la mano y saludaré a todos mis compañeros de celda (a los que llamamos penas). La luz que me lamerá la piel entrará por ventanas, no podré dar un paseo más allá de mi pasillo. Es blanco y limpio, y lo poco que podré ver. Pero siempre habrá una mano para ayudarme a terminar mi pequeño recorrido, no estoy tan sola como me veo. Comeré con ganas, miraré con alegría lo que me espera. Lucharé ante todo, no van a poder conmigo. Sé que he perdido, pero eso no me quita mi derecho a sentirme vencedora.  No volveré a dejarme llevar por esos fármacos. Intentaré correr, aunque no pueda. Por muy pegadas que estén mis sábanas voy a levantarme. Me da igual que mi destino esté pre-escrito, siempre puedo buscar un final alternativo. 

jueves, 8 de enero de 2015

Carta a una extraña.



Actuando siempre como reconocidos desconocidos, creyendo saber en qué momento podría dibujarte las alas. Y es que me pensaba dueña de todo lo tuyo, de todo lo que tu mente había creído pensar en el momento en el que nuestras miradas se encontraban. Pero eras tú, tan extraña, la que se había adueñado de mí. Eras tú la que dibujaba lágrimas en mi rostro y hacía que mi mirada pareciese perdida, ida. 
Aun recuerdo la cantidad de veces que me engañabas, la cantidad de veces que el peso parecía una broma. Nunca era suficiente; nada lo era. Te reías de mí, pero tú también estabas pálida y nunca guapa
Deshacerme de todo lo que ingería parecía haberse convertido en rutina y yo parecía haberme convertido en esclava, que no sólo de ella, sino también de ti. 

Hoy he decidido escribirte esta carta para que sepas que me dejé ayudar, que entre todos me enseñaron a hacerte trizas, a dejar tus cristales rotos en el suelo. Y es que , querida imagen del espejo, nunca fuiste yo, nunca trataste de ayudarme ni nunca me mostraste la verdad. Por eso hoy, he decidido acabar con los patrones por fin, ser yo de nuevo y regalarle sonrisas a la imagen que me devuelve el agua del vaso. Porque se acabó, no quiero volverte a ver. Hoy, he decidido ser feliz.




viernes, 19 de diciembre de 2014

Sin ser tan fácil. Siendo tan rápido.


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Hay quien habla de adicciones pasadas 
hay quien habla de pasados adictivos.

Este cigarro también ha caído, como los demás, se está consumiendo. He aspirado tan fuerte cada calada que, sin apenas notarlo, se hace ceniza cada vez más rápido. Pero me doy cuenta, tal vez demasiado tarde, porque ya ha penetrado en mis pulmones, porque ya se me ha escapado de las manos, porque, casi involuntariamente, dejo que mi pie baile sobre él. Y ya está. Se acabó. Se junta con el resto de colillas del suelo. Lo pierdo. Ignoro cuál era el mío. Desconocidos.
Así de fácil. Así de rápido. Así como nosotros.
Nos estamos enfriando, nos estamos dejando. Aunque aún sigue tu gusto paseando por mis pulmones. Intuyo que el mío también deambula por los tuyos. O tal vez ya me hayas exhalado.
Nosotros también hemos caído, nos hemos consumido. Ambos lo sabemos. No sé si mi olvido ha bailado sobre ti o ha sido el tuyo el que ha bailado sobre mí. Quizás los dos nos hemos bailado. Nos hemos abandonado entre el resto de personas. Nos hemos perdido. Desconocidos.

Así de fácil parece. Así de rápido ha sido.
Lo he dejado. Una adicción menos. Me creo fuerte. Me reblandezco. Busco entre los ceniceros restos que poder volver a usar. Como quien no pude vivir sin él. Recojo las cenizas del suelo intentando juntarlas. Pero se vuelan. Se van. 
Así de fácil. Así de rápido. He recaído, como contigo.
Te olvidé. Me creí fuerte. Te desolvidé y quise hacerme fuerte. Busqué tu sabor en restos de otras bocas. Como quien no puede vivir sin ti. Intento reconstruirte en recuerdos. Pero se vuelan. Te vas.
Así nos terminamos. Como quien tira una colilla. Como nuestros olvidos bailando. Con recaídas, tal vez sólo mías, tal vez nuestras. Creyéndonos fuertes. Actuando siempre como reconocidos desconocidos. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

17 de Diciembre

17 de Diciembre, último mes del año, aquí estoy, teniendo pendientes los propósitos que hace 11 meses me marqué. Parece que la entrada de este año hubiese sido prácticamente hace un par de semanas, aunque entre este espacio de tiempo hayan ocurrido cientos de cosas y me hayan modelado como persona, haciéndome diferente de aquel que algún día fui. Todo suena muy bonito. ¿No? Es lo que tiene la palabra, pero no más lejos de la realidad, menudo año de mierda. Triste dosis de realismo que me hace pensar quién soy, y quién quiero ser. Seguramente me encuentre en el mismo sitio donde me situaba hace un año, pensándolo de esta manera, encuentro un aspecto bastante negativo, he perdido un año. Sin embargo, no todo debe de ser tan malo, existe gente feliz que encuentra el lado positivo de la vida, el lado positiva de las cosas. ¡Voy a hacerlo yo! Al fin y al cabo, he conocido a grandes personas, he forjado amistades que se quedaron a medias, he hecho cosas que nadie más ha podido hacer, y lo más importante, he aprendido a no hacer lo que la gente espera de mí, sino aquello que me haga feliz. Pensándolo bien, quizás no haya sido tan mal año, dejémoslo en un año “extraño”. Aun así, no me libro de reprocharme que no haya cumplido mis principales objetivos, aun habiendo conseguidos otros tantos de rebote, pero bueno, el paso de los años nos va haciendo más sabios, y aunque mi cabeza me diga que el 2015 será igual, mi corazón me indica que cambiará, que el paso de los días conseguirá sacar mi mejor versión y que lo de un día no fue, por fin lo será…

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Es un día gris

Como cada día, nos despertamos para representar la eterna función, la función del nunca acabar. Nos colocamos nuestras caretas, ocultamos nuestro verdadero rostro. Todo es mero teatro, la obra de nuestra vida. Y quien mejor para vivirla sino nosotros.


Es lunes. Creo que no existe mejor palabra para un día como hoy en una ciudad como esta. Es un día gris, es un día de dolor de cabeza. Un día triste en el que tu única compañía es la cama, la sabana y una blanca almohada. Las gomas dulces nos acompañan en los mejores momentos, endulzando un pequeño trozo de tiempo. La lluvia cae, suena muy fuerte sobre los capós, y se electrifica con el viento. Electricidad. Eso es lo que le faltaba a un día como hoy. Un rayo, una luz que parte el cielo en dos. Y más de un alma. Es lunes