lunes, 11 de julio de 2016

Luces

¿Cuánto pueden revelar las luces de un lugar del lugar en sí? Una luz continua, brillante y pagana que surge de la vorágine de todos los haces de neón transitorios que se acompasan con la música, o al menos el intento de ella. Son tiempos felices.
Otra luz tenue, nítida y cristalina, pura y poco abundante; con la música del silencio bien alta. Son tiempos de paz.
Una luz que emula el día, vivaz, titilante en lo que forma parte del todo de una vida nocturna. Son tiempos de prisa.
No me da tiempo. No llego. No hay tiempo, tiempo, tiempo...
Una luz rojiza a lo lejos, que se confunde con el negro extinto de la noche. Renovadora. Destructora.
Fuego.
Una sombra, recortada en el balcón, bajo la desnudez de las estrellas, me da la espalda. ¿Qué buscas más allá del horizonte? No lo dices. No hablas. No hablo.
El cigarrillo se consume despacio. Otra ínfima luz entre la bruma de mis labios. ¿Qué buscas más allá del horizonte? Tiempo quizás, luz quizás.
Fuego.

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