¿Cuánto pueden revelar las luces de un lugar del lugar en sí? Una luz continua, brillante y pagana que surge de la vorágine de todos los haces de neón transitorios que se acompasan con la música, o al menos el intento de ella. Son tiempos felices.
Otra luz tenue, nítida y cristalina, pura y poco abundante; con la música del silencio bien alta. Son tiempos de paz.
Una luz que emula el día, vivaz, titilante en lo que forma parte del todo de una vida nocturna. Son tiempos de prisa.
No me da tiempo. No llego. No hay tiempo, tiempo, tiempo...
Una luz rojiza a lo lejos, que se confunde con el negro extinto de la noche. Renovadora. Destructora.
Fuego.
Una sombra, recortada en el balcón, bajo la desnudez de las estrellas, me da la espalda. ¿Qué buscas más allá del horizonte? No lo dices. No hablas. No hablo.
El cigarrillo se consume despacio. Otra ínfima luz entre la bruma de mis labios. ¿Qué buscas más allá del horizonte? Tiempo quizás, luz quizás.
Fuego.
Vidas en metamorfosis
ADVERTENCIA
Vidas en metamorfosis by María Mena García, Laura Plaza Rodríguez, Alejandro Ramírez Arroyo, Ana Rodríguez Suárez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en vidasenmetamorfosis.blogspot.com.es.
lunes, 11 de julio de 2016
Luces
jueves, 28 de abril de 2016
Mamá
Somos fuertes, somos valientes,
todo ha sido gracias a ti,
todo es ahora por ti.
Ya todos nos hemos deshecho en elogios, en palabras bonitas, en recordar todo lo que vivimos... No puedo negar que yo odiaba esa manía suya de dejar la luz del estractor encendida para no olvidarse de que estaba cocinando, su horrible costumbre de dejar el boli sin tapar, tener la casa llena de dibujos para colorear, de fichas de unir puntos y que, sobre todo, a veces olvidara que tenía diecinueve años y me tratara como a uno de sus alumnos.
Pero ahora... ahora es como que le falta el reflejo a los espejos, como que el eco ha tomado su voz, como que al reloj le falta una manecilla, como si continuáramos sin un trozo de nosotros.
Nosotros. Nosotros hemos conseguido hacer demasiado grande esa palabra, tanto, que casi hemos llenado el hueco que nos dejas. Pero no supera todo lo que nos has dado, en lo que nos has convertido, en lo que, mamá, has hecho con nosotros.
Es duro ahora, difícil mezclado con irreal; "otro ley de vida" intentando quitarle peso al presente.
Miento si digo que no nos quedan más lágrimas que derramar, porque siempre se puede más, de todo.
Alejando el egoísmo y recordando a quien es verdaderamente importante hoy, hoy y siempre, seguro que preferiría risas, risas, amigos, familia y cerveza.
Callando más, mucho más de lo que digo, o tal vez porque prefiera, egoístamente, decírselo a solas, quiero finalizar, papá, Javi y todos los que la echan de menos, los que tienen un pellizco en el corazón, recordando que hay que sacar fuerzas, fuerzas de flaqueza y hacer que prosiga el poderoso drama, porque somos una familia y decir que héroe no es quien se enfrenta a la muerte, héroe es el que se enfrenta a la vida y ésta ha decidido que hoy seamos un poco héroes.
Gracias...
Gracias a todos los que dieron media vuelta por estar allí, a todos los que dejaron lo que estaban haciendo por venir, a los que pararon el mundo por venir, a los que no les importaron los kilómetros ni les dio miedo la noche. A los que lucharon contra el sueño por no separarse de nuestro lado. A todos. Gracias a todos por demostrarnos lo grande que era y que es mi madre, por recordárnoslo porque ante todo queríais estar allí. Gracias por enseñarme lo grandes que son mis padres, lo orgullosa que estoy de ellos porque vinistéis por ella, otros, sin conocerla, por nosotros. Nunca antes había abrazado a tantos desconocidos, nunca antes había visto de esta manera todo lo que hacen los amigos, la familia. Allí se lo dijeron y es cierto, no le estamos diciendo adiós, sino hasta ahora, porque ha quedado repartida en todos nosotros, en tanta gente... que serguirá viva por todos los rincones.
sábado, 16 de abril de 2016
Un día después del día especial
Las personas, como los libros, pueden contarte miles de historias. A veces, sólo basta con saber leerlos. En su propio idioma. Tú, como un libro, te has ido leyendo, en voz alta, a nosotros. Nos has marcado con tinta. Y hemos recorrido algunas páginas juntos.
Hoy es el cumpleaños de unas de nuestras personas favoritas . De uno de nosotros cuatro. Es precioso, que digo, magnífico, ver crecer a una persona, tanto por dentro como por fuera. Parece un cliché, pero sobran las palabras.
Y como no nos gustan las formalidades, ni las acciones esperadas, lo ponemos hoy. Feliz Cumpleaños María.
martes, 8 de marzo de 2016
Escaleras.
El tiempo lo cambia todo, nos da motivos para cambiar, nos transforma.
Para los que siguen el blog esta entrada les va a resultar familiar y es que proviene de una idea anterior, más suave que ya subí antes (si queréis leerla está justo aquí). Son puntos de vista diferentes de unas palabras similares. Tomad esto, simplemente, como un homenaje al día de la mujer que hoy nos acompaña, que entre uno de tantos ámbitos que podría ser escogí este, que ya tuvo día propio, porque es el que más sentimos, el que más, aunque con los ojos cerrados, vemos.
ESCALERAS.
Tus manos trazan círculos irregulares en mi cintura, se
deslizan saboreando cada curva de mi inocencia por mi espalda. Llegas al cuello
y tus labios depositan el beso que creía el más tierno del mundo y susurras un
nombre, mi nombre. Los parpados parece que me pesan. Se cierran mis ojos y
llueve sobre mis mejillas. Los besos siguen, tus manos acogen mis brazos y se
supone que me acunas desde atrás.
‘Eres mía’
Aspiras el aroma de mi sonrisa que ya no es curva y me
vuelvo. La botella emprende el vuelo, se estrella contra el suelo y los
cristales se derraman cual líquido por las escaleras. Mis manos cóncavas
sujetan la ebriedad de tu rostro y tu sonrisa de lobo muerde la mía. Muerdes,
me alejo y te miro, estoy perdiendo el norte en mi brújula y tengo miedo. Pero
vuelves a sonreír, me abrazas de nuevo y parece que volvemos a empezar.
Todo se deshace en oscuridad; menos besos, menos canciones y
miro dentro de mi esencia; me pierdo. ¿Dónde están los besos? ¿Dónde están las
canciones? ¿Dónde está la libertad? ¿Dónde estabas? ¿Dónde estaba yo? ¿Dónde
estaba que no me daba cuenta donde iba? ¿Dónde estaba que no sabía que no me lo
merecía?
Vuelven los besos, vuelven las canciones y escucho el
murmullo del mar. Encuentro una sonrisa amarga con las siguientes lágrimas y se
supone que tu luz me envuelve, que hemos pasado página, que ya se acabó porque
dijiste que ibas a cambiar. Agrio sabor a invierno.
A la tercera va la vencida dicen. Me deshago en miedo, tu
mano se acerca, se aferra, me aferra, el color violáceo de mi piel se extiende
por los brazos, por el pecho por la mejilla. Me preguntan; fueron las
escaleras, dije; resbalé, dije; me caí en el baño, dije. Y no fue así, eras tú.
Que porqué no lo vi venir, dijeron; que porqué no me dejé ayudar, dijeron; que
porqué nadie lo vio; porqué nadie preguntó, por qué todos cerraron los ojos y
se perdieron ¿Por qué me perdí?
Te miro a los ojos, la botella sigue en el suelo,
cristalizada, con el carmín que se derrama, como yo, por las escaleras. Aprieto
los puños, por un instante fugaz parece que dejo de tener miedo y tus ojos
ebrios al fin, parece que me ven, al fin, parecen saber que existe un yo, que
las muñecas de porcelana se extinguieron, al fin ya no estás. Ya no estoy. Y
tú, tú, como la botella de vino barato que consumías, te caíste por las
escaleras.
lunes, 7 de diciembre de 2015
"Sigo respirando"
"y creo que quiero seguir viva.
Si
go
res
pi
ran
do."
Elvira Sastre
Un papel en blanco, ése se ha convertido en el mayor de mis miedos. Desde entonces me escondo tras esa falta de tiempo, como quien sólo quiere saltar al vacío y se excusa diciendo que tiene vértigo. Desde entonces no siento con la misma intensidad, como quien convierte sus intentos suicidas en rutina. Desde entonces mi tiempo ni corre ni se para, simplemente está, como quien espera y mira su reloj sabiendo que no viene nadie. Y, desde entonces, soy menos yo, más irreal, como quien deambula ignorando mapas, dejando que su alma esté donde quiere estar.
Desde entonces, sólo sobrevivo.
Sobrevivo. Como si con ello bastara, como si de esperar me fueran a crecer alas, como si restar sentido a la vida fuera algo (con)sentido. Y digo hacer lo imposible por vencer el miedo, como quien intenta acariciar a alguien tras un cristal, como quien se llama valiente mientras huye, como quien sólo sobrevive.
Con eso me es suficiente, ¡maldito conformismo!. Me basta con lamentarme de mi miedo, de lo que no puedo hacer, de lo que perdí, de lo que nunca ganaré. -Sobrevivo, que no es poco- me digo. Y me engaño. Y me dejo creérmelo. Con eso me es suficiente.
Con eso me era suficiente.
-¡Suficiente!- me grito. Rompo todas las páginas inacabadas, salto al vacío acompañada de mi vértigo, retomo la intensidad ignorando al reloj, vendiéndome a mi imaginación para que me lleve a todos los lugares que nunca fui, a los que nunca volveré y a los que siempre estaré sin estar. Me consiento dar sentido a mi vida y salpico de tinta, como sangre que se derrama, todo aquello que me da miedo, no como quien grita en una estación vacía, sino como el que en lugar de apuntar a quien teme, le da la pistola a sus propios fantasmas, a su mayor enemigo, y les da la libertad de sentirse tan derrotados, que sean ellos los que para ganar, aprieten el gatillo.
martes, 20 de octubre de 2015
¿Qué encontré abajo?
Miras a un lado y a otro. Se
agolpan miles de sentimientos en tu corazón que rebotan como si jugara al
baloncesto. Asomada a la borda piensas en tus opciones, ¿te tiras? ¿bajas por
las escaleras? ¿te quedas sentada como hasta ahora? Decides bajar por las escaleras,
muy lentamente, mientras algunos niños suben corriendo y resbalando, y otros
empujan a tu espalda para bajar. ¿Te lanzas desde el escalón? ¿O bajas hasta el
final? Te lanzas chapoteando, el frío que toma tu garganta te hace un nudo que
va desde tu boca hasta los riñones. Sigues chapoteando, con un agobio
monumental, y entonces caes en la cuenta de que estás en pleno mar y que tus
movimientos pueden llamar la atención de algún ser escamoso. Intentas relajarte
pero tu respiración parece saltarse los segundos en los que tu corazón se
congela. Mueves las manos tranquilamente, aunque tiemblan casi tanto como tus
piernas, que parecen inmóviles.
¿Y si miro debajo del agua? ¿Me
tranquilizaré? Seguramente. Hundes la cabeza poco a poco y ves la inmensidad que
te abraza. Tiemblas. El barco parece el doble de grande, y a la vez minúsculo
en comparación con el agua. Es muy azul, muy oscura y profunda. Ves que a
muchos metros hay tierra. Tiemblas, tiemblas y te arrepientes de haber nacido
para ver eso. Miras al otro lado, donde no hay barco, maldita inmensidad.
Maldito océano. Levantas la cabeza respirando peor, miras a tu alrededor como
todos chapotean. Inconscientes, piensas, mientras con resignación y una
sonrisilla falsa vas hacia la escalera para sentir a salvo el poco pellejo que
tienes.
viernes, 28 de agosto de 2015
Eres lo más bonito que he hecho por mí
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
G. A. Bécquer
Dicen que perderse es la mejor forma de encontrarse. Tal vez sea cierto, porque aunque el precio haya sido haber perdido, entre otras cosas, la poesía, ahora sabe mucho mejor. Ahora que he conocido a alguien, soy yo y he decidido que voy a darme una oportunidad. Ahora que lo difícil no es olvidarte, es querer hacerlo, yo he descubierto el mecanismo para que el mundo deje de girar y se reduzca a papel salpicado de tinta. Ahora que mi miedo se quita las bragas y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo. Ahora que ha vuelto la poesía, que he vuelto yo.
Ahora, antes que la cartera, antes incluso que los auriculares, lo primero que entra en el bolso es un libro, dos si se va a alargar el tiempo, porque alguien me dijo que no hay que leer demasiada poesía seguida, hay que saborearla, releerla y regalarse tiempo. Sólo cuando su gusto haya dejado de deambular por el cuerpo es cuando se puede cambiar de poema. Pero siempre sin llegar a emborracharse de poesía.
Un cambio siempre es difícil, sea cual sea. A veces, incluso, te regalas tanto a la pérdida que ignoras el valor que tiene lo nuevo que viene. Y justo en ese regalarme al adiós de la poesía clásica, llegaste tú. Como una erupción de letras capaces de nublar la vista y es que cualquiera diría al verte que los catastrofistas fallaron, no era el fin del mundo el que venía, eras tú.
Ahora yo me vuelvo a refugiar en los poemas y vosotros deberíais hacer lo mismo, de la mano de Elvira Sastre, por ejemplo, y así, entre verso y verso, tal vez también seáis capaces de quitar el "sobre" que atra vuestro vivir".
Ahora yo me vuelvo a refugiar en los poemas y vosotros deberíais hacer lo mismo, de la mano de Elvira Sastre, por ejemplo, y así, entre verso y verso, tal vez también seáis capaces de quitar el "sobre" que atra vuestro vivir".
*Las frases en negrita y cursiva son versos de Elvira Sastre
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