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viernes, 28 de agosto de 2015

Eres lo más bonito que he hecho por mí

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas 
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
G. A. Bécquer

Dicen que perderse es la mejor forma de encontrarse. Tal vez sea cierto, porque aunque el precio haya sido haber perdido, entre otras cosas, la poesía, ahora sabe mucho mejor. Ahora que he conocido a alguien, soy yo y he decidido que voy a darme una oportunidad. Ahora que lo difícil no es olvidarte, es querer hacerlo, yo he descubierto el mecanismo para que el mundo deje de girar y se reduzca a papel salpicado de tinta. Ahora que mi miedo se quita las bragas y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo. Ahora que ha vuelto la poesía, que he vuelto yo.

Ahora, antes que la cartera, antes incluso que los auriculares, lo primero que entra en el bolso es un libro, dos si se va a alargar el tiempo, porque alguien me dijo que no hay que leer demasiada poesía seguida, hay que saborearla, releerla y regalarse tiempo. Sólo cuando su gusto haya dejado de deambular por el cuerpo es cuando se puede cambiar de poema. Pero siempre sin llegar a emborracharse de poesía. 

Un cambio siempre es difícil, sea cual sea. A veces, incluso, te regalas tanto a la pérdida que ignoras el valor que tiene lo nuevo que viene. Y justo en ese regalarme al adiós de la poesía clásica, llegaste tú. Como una erupción de letras capaces de nublar la vista y es que cualquiera diría al verte que los catastrofistas fallaron, no era el fin del mundo el que venía, eras tú.

Ahora yo me vuelvo a refugiar en los poemas y vosotros deberíais hacer lo mismo, de la mano de Elvira Sastre, por ejemplo, y así, entre verso y verso, tal vez también seáis capaces de quitar el "sobre" que atra vuestro vivir".


*Las frases en negrita y cursiva son versos de Elvira Sastre

lunes, 4 de agosto de 2014

Seis palabras son suficientes para soñar

"For sale: baby shoes, never worm". (Se vende: zapatos de bebé, nunca usados)
En efecto, Hemingway nos demostró que seis palabras bastaban para soñar, para dejar abierta la puerta a la imaginación, a todo un mundo de porqués.
De sobra sabemos que los verdaderos microcuentos son aquellos que, con pocas palabras en su pleno sentido, te hacen pensar todas las posibles historias. A raíz de ello surge el reto de hacer, justo con seis palabras, un microcuento capaz de hacer soñar, animaos a ser parte de ese pequeño reto:

Y, bienvenidos a la isla de la excentricidad.

Los cuatro puntos cardinales de vidas en metamorfosis