17 de Diciembre, último mes del año, aquí estoy, teniendo
pendientes los propósitos que hace 11 meses me marqué. Parece que la entrada de
este año hubiese sido prácticamente hace un par de semanas, aunque entre este
espacio de tiempo hayan ocurrido cientos de cosas y me hayan modelado como
persona, haciéndome diferente de aquel que algún día fui. Todo suena muy
bonito. ¿No? Es lo que tiene la palabra, pero no más lejos de la realidad,
menudo año de mierda. Triste dosis de realismo que me hace pensar quién soy, y
quién quiero ser. Seguramente me encuentre en el mismo sitio donde me situaba
hace un año, pensándolo de esta manera, encuentro un aspecto bastante negativo,
he perdido un año. Sin embargo, no todo debe de ser tan malo, existe gente
feliz que encuentra el lado positivo de la vida, el lado positiva de las cosas.
¡Voy a hacerlo yo! Al fin y al cabo, he conocido a grandes personas, he forjado
amistades que se quedaron a medias, he hecho cosas que nadie más ha podido
hacer, y lo más importante, he aprendido a no hacer lo que la gente espera de
mí, sino aquello que me haga feliz. Pensándolo bien, quizás no haya sido tan
mal año, dejémoslo en un año “extraño”. Aun así, no me libro de reprocharme que
no haya cumplido mis principales objetivos, aun habiendo conseguidos otros
tantos de rebote, pero bueno, el paso de los años nos va haciendo más sabios, y
aunque mi cabeza me diga que el 2015 será igual, mi corazón me indica que
cambiará, que el paso de los días conseguirá sacar mi mejor versión y que lo de
un día no fue, por fin lo será…
.

No hay comentarios:
Publicar un comentario