Siempre
había escuchado que para quién tiene miedo todo son ruidos. Vivía en una
sociedad donde el silencio quedaba ahogado por las mentiras, donde se olvidaba
fácilmente la belleza de un instante ante el avance tecnológico de lo absurdo ¿qué ocurría entonces? ¿era la sociedad la que trataba de infundirles el miedo?
Siempre
había amado la mar. Cada poro de su piel reaccionaba con el aire salino que
trataba de apropiarse de la arena. El agua
comenzaba a cubrir las rocas de la cueva, marea alta. Pronto anochecería. Le
parecía sobrecogedor el efecto que tenía la luna sobre sus miedos.
El
frío comenzaba a morderle la piel. Era como un beso incesante de placer
contenido. Siempre le había gustado el frío en la noche o en un día de lluvia.
O en el mar, sobretodo en el mar. Quizás cuando volviese a casa todo habría cesado, el frío, el
miedo, la incertidumbre. Cuando volviese a casa. Dicen que los suspiros son
palabras eternas nunca pronunciadas, palabras ahogadas en el mar de una noche
que no acaba nunca, casi intemporal. Dicen demasiadas cosas, pensó.
Parecía
un autómata, cada paso que daba se convertía en una brecha en el pensamiento de
todos aquellos que se atrevían a mirarla, que descubrían su existencia entre
las sombras de la oscuridad de la noche. Sus ojos cual faros negros proyectaban
la ira contenida de la historia. Pero, ¿qué no destacaba más que una mente
libre? ¿qué no iba a hacer que todos aquellos ojos acusadores la mirasen cual
especie en extinción?
El mar se alejaba como el ruido de las campanas de la iglesia, como la consciencia
se abandona a la muerte, como todo lo que amas. Y así iba dejando paso a lo
sobrecogedor, a lo que aun no estaba escrito. Pronto llegaría a casa para
abandonarla, para ocultar ahí todos los sueños que no había sabido arrojar al
mar, que no había sabido olvidar. Y quien sabe si volvería algún remoto día a
recuperarlos, a saber si realmente todo aquel ruido había cesado, a comprender
que el mar siempre seguiría ahí.
Realmente
el mayor placer era la incertidumbre.La sonrisa se dibujó en su
conciencia.

