viernes, 1 de mayo de 2015

Mapas de papel

Gracias por burlarte del olvido,
gracias por obviar la maldita distancia
gracias por conseguir estar aquí y ahora.

No importan los kilómetros que nos separan si existe una próxima vez. Y aunque no la haya, incluso si no ha habido una primera vez, ¿desde cuándo algo físico es impedimento?. Sobrevaloramos la distancia e ignoramos que lo verdaderamente importante es conseguir burlarla, sentirse cerca y olvidarse del olvido. 
Damos demasiado peso a lo físico, a lo que podemos tocar, pero morimos de ganas por abrazar a alguien que no está en este momento, por estar en un lugar lejos de este. Pero, que haya distancia de por medio, no nos impide soñarnos en esos lugares, con esos abrazos. La distancia sólo impide lo que le dejemos impedir.
Sólo se trata de hacer frente a todo lo que nos haga creernos lejos, hacer caso a Sabina y pedir que ser valiente no salga tan caro y, aunque lo sea, porque, como diría Harper Lee "el verdadero valor es hacer frente a la situación sin dudar, aun sabiendo de antemano que vas a perder" y arrugar todos los mapas para obviar lo que nos separa, dando un mayor peso a lo que nos une porque, a fin de cuentas, es lo único que debería importarnos.

viernes, 24 de abril de 2015

Final alternativo

Me da igual que mi destino esté pre-escrito, siempre puedo buscar un final alternativo. Al fin y al cabo, todo es relativo, el tiempo pasa y nos hacemos viejos viendo pasar trenes sólo de ida desde nuestra propia estación. El mundo cambia a una velocidad que nos va superando, sin embargo, uno tiene menos miedo y menos prisa porque finalmente acaba encontrando su lugar ideal. Divagando entre la monotonía del día a día, al final llega ese algo que tira todos tus esquemas abajo, cada día acaba siendo uno distinto, alejado de todo lo que anteriormente habías visto, llámalo como lo quieras llamar. Entre tus crudos pensamientos surge esa chispa que hace que la monotonía pase a la variedad, buscando en cada día un nuevo misterio que resolver, buscando en cada minuto la sorpresa que te haga feliz, buscando en cada segundo aquello que te haga sonreír. Por último, recuerda, que, no importan los kilómetros que nos separan si existe una próxima vez.

miércoles, 18 de febrero de 2015

De mirar, mirarnos

He vuelto a tropezar con el pasado
Y he pedido, en el bar de mis pecados,
Otra copa de ron (J.Sabina).

Nuestras miradas se volvieron a encontrar en aquel bar. Yo miraba mi Gin-tonic y movía el hielo aguándolo más. Tú acariciabas el borde de tu vaso, como si eso te hiciera olvidar más que tu whisky sin hielo. Y no tardamos en agachar la cabeza perdiendo las miradas, fingiendo que el tiempo había hecho mella; no nos habíamos visto desde que decidimos no volver a vernos más. Aunque no fui capaz de abandonarte del todo; seguí manteniendo mi atención en tu copa e intuyo que tú la mantuviste en la mía.
Miré a mi acompañante, tú a la tuya y pretendimos sonreír.
Hablé de cosas banales que ya no recuerdo porque mi cabeza sólo sabía conjugar los verbos en pasado, dándome esperanzas con el pretérito imperfecto. Quiero pensar que tú tampoco prestabas atención a las palabras que decía la que aquel día pretendió ocupar mi lugar.
La perfección es una pulida colección de errores. Benedetti se apoderó de mi pensamiento y quiso pasearse por todos aquellos perfectos errores tuyos, mientras simulaba acariciarlos al rozar el borde de la barra. Quise pensar que, entre cada sonrisa que le dedicabas, también recordabas mis infinitos errores. Tú y yo siempre fuimos más de aparentar fortaleza que de tenerla.
Empezó a poder olerse la tristeza de mis ojos, salada. -Pídeme otra, de lo mismo, por favor- dijimos casi a la vez. -Voy al baño mientras-.
Tú salías cuando yo pretendía entrar, o yo salía cuando eras tú quien iba a entrar, ya no lo recuerdo. Estaba demasiado concentrada en tus labios y sé que tú lo estabas en los míos, porque, en ese momento, las dos nos dejamos de tanto olvido, de tanta copa y nos miramos con los ojos cerrados mientras nos bebimos.

martes, 10 de febrero de 2015

Lo intentaré, aunque no pueda

Hoy, he decidido ser feliz. No me preguntes por qué. Sé que no estoy cuerda  y nadie me entenderá. Que será arriesgado ser feliz todo el maldito día, pero ya lo he decidido. Me levanté con los ojos más cansados  y con menos ganas de levantarme que nunca. Hoy me pesa más el cuerpo, las sábanas me hacen daño. Pero hoy he decidido ser feliz. Quizás mañana ya no lo sienta, o quizás sea la resaca del ayer lo que me haga decir esto. Pero lo voy a intentar. Qué digo, lo voy a conseguir. Voy a saborear cada vez que respire, disfrutaré de cada palpitar de mi corazón. Seré fuerte y levantaré la mano y saludaré a todos mis compañeros de celda (a los que llamamos penas). La luz que me lamerá la piel entrará por ventanas, no podré dar un paseo más allá de mi pasillo. Es blanco y limpio, y lo poco que podré ver. Pero siempre habrá una mano para ayudarme a terminar mi pequeño recorrido, no estoy tan sola como me veo. Comeré con ganas, miraré con alegría lo que me espera. Lucharé ante todo, no van a poder conmigo. Sé que he perdido, pero eso no me quita mi derecho a sentirme vencedora.  No volveré a dejarme llevar por esos fármacos. Intentaré correr, aunque no pueda. Por muy pegadas que estén mis sábanas voy a levantarme. Me da igual que mi destino esté pre-escrito, siempre puedo buscar un final alternativo. 

jueves, 8 de enero de 2015

Carta a una extraña.



Actuando siempre como reconocidos desconocidos, creyendo saber en qué momento podría dibujarte las alas. Y es que me pensaba dueña de todo lo tuyo, de todo lo que tu mente había creído pensar en el momento en el que nuestras miradas se encontraban. Pero eras tú, tan extraña, la que se había adueñado de mí. Eras tú la que dibujaba lágrimas en mi rostro y hacía que mi mirada pareciese perdida, ida. 
Aun recuerdo la cantidad de veces que me engañabas, la cantidad de veces que el peso parecía una broma. Nunca era suficiente; nada lo era. Te reías de mí, pero tú también estabas pálida y nunca guapa
Deshacerme de todo lo que ingería parecía haberse convertido en rutina y yo parecía haberme convertido en esclava, que no sólo de ella, sino también de ti. 

Hoy he decidido escribirte esta carta para que sepas que me dejé ayudar, que entre todos me enseñaron a hacerte trizas, a dejar tus cristales rotos en el suelo. Y es que , querida imagen del espejo, nunca fuiste yo, nunca trataste de ayudarme ni nunca me mostraste la verdad. Por eso hoy, he decidido acabar con los patrones por fin, ser yo de nuevo y regalarle sonrisas a la imagen que me devuelve el agua del vaso. Porque se acabó, no quiero volverte a ver. Hoy, he decidido ser feliz.




viernes, 19 de diciembre de 2014

Sin ser tan fácil. Siendo tan rápido.


,

Hay quien habla de adicciones pasadas 
hay quien habla de pasados adictivos.

Este cigarro también ha caído, como los demás, se está consumiendo. He aspirado tan fuerte cada calada que, sin apenas notarlo, se hace ceniza cada vez más rápido. Pero me doy cuenta, tal vez demasiado tarde, porque ya ha penetrado en mis pulmones, porque ya se me ha escapado de las manos, porque, casi involuntariamente, dejo que mi pie baile sobre él. Y ya está. Se acabó. Se junta con el resto de colillas del suelo. Lo pierdo. Ignoro cuál era el mío. Desconocidos.
Así de fácil. Así de rápido. Así como nosotros.
Nos estamos enfriando, nos estamos dejando. Aunque aún sigue tu gusto paseando por mis pulmones. Intuyo que el mío también deambula por los tuyos. O tal vez ya me hayas exhalado.
Nosotros también hemos caído, nos hemos consumido. Ambos lo sabemos. No sé si mi olvido ha bailado sobre ti o ha sido el tuyo el que ha bailado sobre mí. Quizás los dos nos hemos bailado. Nos hemos abandonado entre el resto de personas. Nos hemos perdido. Desconocidos.

Así de fácil parece. Así de rápido ha sido.
Lo he dejado. Una adicción menos. Me creo fuerte. Me reblandezco. Busco entre los ceniceros restos que poder volver a usar. Como quien no pude vivir sin él. Recojo las cenizas del suelo intentando juntarlas. Pero se vuelan. Se van. 
Así de fácil. Así de rápido. He recaído, como contigo.
Te olvidé. Me creí fuerte. Te desolvidé y quise hacerme fuerte. Busqué tu sabor en restos de otras bocas. Como quien no puede vivir sin ti. Intento reconstruirte en recuerdos. Pero se vuelan. Te vas.
Así nos terminamos. Como quien tira una colilla. Como nuestros olvidos bailando. Con recaídas, tal vez sólo mías, tal vez nuestras. Creyéndonos fuertes. Actuando siempre como reconocidos desconocidos. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

17 de Diciembre

17 de Diciembre, último mes del año, aquí estoy, teniendo pendientes los propósitos que hace 11 meses me marqué. Parece que la entrada de este año hubiese sido prácticamente hace un par de semanas, aunque entre este espacio de tiempo hayan ocurrido cientos de cosas y me hayan modelado como persona, haciéndome diferente de aquel que algún día fui. Todo suena muy bonito. ¿No? Es lo que tiene la palabra, pero no más lejos de la realidad, menudo año de mierda. Triste dosis de realismo que me hace pensar quién soy, y quién quiero ser. Seguramente me encuentre en el mismo sitio donde me situaba hace un año, pensándolo de esta manera, encuentro un aspecto bastante negativo, he perdido un año. Sin embargo, no todo debe de ser tan malo, existe gente feliz que encuentra el lado positivo de la vida, el lado positiva de las cosas. ¡Voy a hacerlo yo! Al fin y al cabo, he conocido a grandes personas, he forjado amistades que se quedaron a medias, he hecho cosas que nadie más ha podido hacer, y lo más importante, he aprendido a no hacer lo que la gente espera de mí, sino aquello que me haga feliz. Pensándolo bien, quizás no haya sido tan mal año, dejémoslo en un año “extraño”. Aun así, no me libro de reprocharme que no haya cumplido mis principales objetivos, aun habiendo conseguidos otros tantos de rebote, pero bueno, el paso de los años nos va haciendo más sabios, y aunque mi cabeza me diga que el 2015 será igual, mi corazón me indica que cambiará, que el paso de los días conseguirá sacar mi mejor versión y que lo de un día no fue, por fin lo será…

.