Será que hay elecciones que marcan vidas,
será que hay amores que mueren cuando nacen pasiones.
Mi matrimonio había dejado de tener sentido el día en que mi amante me dejó. Él ya lo sabía, lo había notado, no era la misma desde que ella se fue. Todo me molestaba, nada salía a mi gusto. Sólo sabía maldecir el momento en que ella quiso poner fin a nuestra relación y casi a mi vida. Me desesperaba esperando a que llegara, a que me volviera a hacer sentir que era yo.
-O ella o yo- me dijo él un día cualquiera, -¿crees que no lo he notado?- clavó su vista en mí -sé que era ella la que hacía que siguieras conmigo, como si esto fuera una relación de tres, pero ya me he cansado de ser el segundo, de que nuestra relación, sin esa amante tuya carezca de sentido.- Suspiró, -¿no te acuerdas cuando éramos sólo dos?.
Lo interrumpí, tuve que hacerlo: -ella estaba antes de que aparecieras tú, siempre lo estuvo-.
-Me da igual, ahora te toca elegir- me miró, penetrante, a los ojos -ella o yo- repitió.
Cerré mi ordenador, me levanté, cogí un par de libretas y bolígrafos, dejé la ropa y no miré atrás.
-Me voy, ya elegí- dije -me toca a mí buscarla, no va a ser mi inspiración la que tenga que encontrarme siempre-. Y, justo antes de cerrar de un portazo dije "adiós"

No hay comentarios:
Publicar un comentario