sábado, 15 de noviembre de 2014

Inventario

Hoy he estado reordenando aquel triste escritorio que se quedó sumido en polvo; historias carentes de vida y alguna carta que nunca tuve valor de enviar. He vuelto a tocar las plumas que le daban alas al papel, a ver las fotografías de meros recuerdos.
He ordenado el cajón de mis sentimientos. Cada trocito de aquel pequeño lugar guardaba cientos de secretos, cientos de escritos que guardaban una parte de mí, de mi vida. Y he decidido tirarlo todo por el balcón del ático; deshacerme de todas las cuerdas que trataban de censurarme, hacer un hueco a lo que esta por venir y dejar de soñar patrones prediseñados. He tirado la tinta por las paredes, esperando a que mi musa se dibujara en ellas y he decidido que aquel santuario convertido en vitrina por miedo a olvidar, sea sólo un rincón de libertad. Volver de nuevo al blanco, al tacto rugoso de la dicha. A tomar pinceles de letras, a encadenar mil palabras. Ponerle punto final a otra historia

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