viernes, 19 de diciembre de 2014

Sin ser tan fácil. Siendo tan rápido.


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Hay quien habla de adicciones pasadas 
hay quien habla de pasados adictivos.

Este cigarro también ha caído, como los demás, se está consumiendo. He aspirado tan fuerte cada calada que, sin apenas notarlo, se hace ceniza cada vez más rápido. Pero me doy cuenta, tal vez demasiado tarde, porque ya ha penetrado en mis pulmones, porque ya se me ha escapado de las manos, porque, casi involuntariamente, dejo que mi pie baile sobre él. Y ya está. Se acabó. Se junta con el resto de colillas del suelo. Lo pierdo. Ignoro cuál era el mío. Desconocidos.
Así de fácil. Así de rápido. Así como nosotros.
Nos estamos enfriando, nos estamos dejando. Aunque aún sigue tu gusto paseando por mis pulmones. Intuyo que el mío también deambula por los tuyos. O tal vez ya me hayas exhalado.
Nosotros también hemos caído, nos hemos consumido. Ambos lo sabemos. No sé si mi olvido ha bailado sobre ti o ha sido el tuyo el que ha bailado sobre mí. Quizás los dos nos hemos bailado. Nos hemos abandonado entre el resto de personas. Nos hemos perdido. Desconocidos.

Así de fácil parece. Así de rápido ha sido.
Lo he dejado. Una adicción menos. Me creo fuerte. Me reblandezco. Busco entre los ceniceros restos que poder volver a usar. Como quien no pude vivir sin él. Recojo las cenizas del suelo intentando juntarlas. Pero se vuelan. Se van. 
Así de fácil. Así de rápido. He recaído, como contigo.
Te olvidé. Me creí fuerte. Te desolvidé y quise hacerme fuerte. Busqué tu sabor en restos de otras bocas. Como quien no puede vivir sin ti. Intento reconstruirte en recuerdos. Pero se vuelan. Te vas.
Así nos terminamos. Como quien tira una colilla. Como nuestros olvidos bailando. Con recaídas, tal vez sólo mías, tal vez nuestras. Creyéndonos fuertes. Actuando siempre como reconocidos desconocidos. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

17 de Diciembre

17 de Diciembre, último mes del año, aquí estoy, teniendo pendientes los propósitos que hace 11 meses me marqué. Parece que la entrada de este año hubiese sido prácticamente hace un par de semanas, aunque entre este espacio de tiempo hayan ocurrido cientos de cosas y me hayan modelado como persona, haciéndome diferente de aquel que algún día fui. Todo suena muy bonito. ¿No? Es lo que tiene la palabra, pero no más lejos de la realidad, menudo año de mierda. Triste dosis de realismo que me hace pensar quién soy, y quién quiero ser. Seguramente me encuentre en el mismo sitio donde me situaba hace un año, pensándolo de esta manera, encuentro un aspecto bastante negativo, he perdido un año. Sin embargo, no todo debe de ser tan malo, existe gente feliz que encuentra el lado positivo de la vida, el lado positiva de las cosas. ¡Voy a hacerlo yo! Al fin y al cabo, he conocido a grandes personas, he forjado amistades que se quedaron a medias, he hecho cosas que nadie más ha podido hacer, y lo más importante, he aprendido a no hacer lo que la gente espera de mí, sino aquello que me haga feliz. Pensándolo bien, quizás no haya sido tan mal año, dejémoslo en un año “extraño”. Aun así, no me libro de reprocharme que no haya cumplido mis principales objetivos, aun habiendo conseguidos otros tantos de rebote, pero bueno, el paso de los años nos va haciendo más sabios, y aunque mi cabeza me diga que el 2015 será igual, mi corazón me indica que cambiará, que el paso de los días conseguirá sacar mi mejor versión y que lo de un día no fue, por fin lo será…

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Es un día gris

Como cada día, nos despertamos para representar la eterna función, la función del nunca acabar. Nos colocamos nuestras caretas, ocultamos nuestro verdadero rostro. Todo es mero teatro, la obra de nuestra vida. Y quien mejor para vivirla sino nosotros.


Es lunes. Creo que no existe mejor palabra para un día como hoy en una ciudad como esta. Es un día gris, es un día de dolor de cabeza. Un día triste en el que tu única compañía es la cama, la sabana y una blanca almohada. Las gomas dulces nos acompañan en los mejores momentos, endulzando un pequeño trozo de tiempo. La lluvia cae, suena muy fuerte sobre los capós, y se electrifica con el viento. Electricidad. Eso es lo que le faltaba a un día como hoy. Un rayo, una luz que parte el cielo en dos. Y más de un alma. Es lunes

sábado, 15 de noviembre de 2014

Inventario

Hoy he estado reordenando aquel triste escritorio que se quedó sumido en polvo; historias carentes de vida y alguna carta que nunca tuve valor de enviar. He vuelto a tocar las plumas que le daban alas al papel, a ver las fotografías de meros recuerdos.
He ordenado el cajón de mis sentimientos. Cada trocito de aquel pequeño lugar guardaba cientos de secretos, cientos de escritos que guardaban una parte de mí, de mi vida. Y he decidido tirarlo todo por el balcón del ático; deshacerme de todas las cuerdas que trataban de censurarme, hacer un hueco a lo que esta por venir y dejar de soñar patrones prediseñados. He tirado la tinta por las paredes, esperando a que mi musa se dibujara en ellas y he decidido que aquel santuario convertido en vitrina por miedo a olvidar, sea sólo un rincón de libertad. Volver de nuevo al blanco, al tacto rugoso de la dicha. A tomar pinceles de letras, a encadenar mil palabras. Ponerle punto final a otra historia

viernes, 31 de octubre de 2014

Demasiado fugaces son las estrellas

Hay quien dice que el punto final sólo lo pone la muerte,
yo, en cambio, digo que ése sólo lo pone el olvido.

Y decían que mala hierba nunca muere. Consuelos de tontos me abordan: murió como quería, en el campo: al menos no sufrió... Y más retahílas que no sirven de nada cuando, yo, cegada por mi egoísmo sólo sé que ya no está. Pero, esta vez, no me regodeo de mi dolor; lo acallo, me convenzo de que así duele menos y ese "ley de vida" duerme todos los dolores que rondaban mi cabeza.

-Demasiado fugaces son las estrellas- pienso tumbada sobre el "prao". Me inunda el olor a humedad y eucalipto y dejo que ese sea el motivo de mi felicidad, ese descanso que regalo a mi mente. El cantar de los gallos y algún mugido son los únicos sonidos que logran hacerse un instantáneo hueco en mi cabeza. Olvidada del reloj, del bullicio y de los sentimientos, permanezco ahí, casi inmóvil. Dejo que me venza el peso de los párpados.
Abro los ojos quién sabe cuándo, apenas me acuerdo o apenas quiero acordarme del motivo que me impulsó a huir y siento una contentible felicidad. Rectifico, siento una maravillosa felicidad cuando recuerdo que, los lugares se hacen importantes por las personas que estuvieron ahí, por los momentos vividos o por lo que te hayan hecho sentir. Por suerte, en aquel lugar se unieron los tres junto con tus lecciones de vida "pero fía, ye que hay que trabayar hasta que unu pueda" (pero hija, hay que trabajar hasta que uno pueda) y frases que prefiero, egoístamente, quedármelas. Y, volviendo a mis primeras palabras; es cierto, mala hierba nunca muere porque no abandonarás mi pensamiento.



"Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,  
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo."

jueves, 23 de octubre de 2014

Sur

Veintitrés. Los números también esconden todo tipo de lírica y secretos. Historias. Desde Vidas en Metamorfosis queremos felicitar a uno de nuestros puntos cardinales. Los cumpleaños tienden a ser monótonamente especiales y más si se suman en una mayoría de edad. Probablemente no estaríamos aquí ahora si no fuese por su entusiasmo, por sus ganas de vivir y de decir que 'la vida es un poquito más vida con la literatura'. Probablemente nunca habríamos completado los cuatro puntos cardinales sino fuese por ella. Dieciocho, si, dieciocho años han pasado, los cuales guardan tras ellos cientos de historias, unas mejores, otras peores, que finalmente te han llevado a estar ahí y ser quien eres. Gracias por estar con nosotros tanto en los buenos como en los malos momentos. Gracias por dejar de lado las falsedades y mostrarte tal y como eres. Nos has enseñado a levantarnos, a impulsarnos cuando nos caemos. Nos has abrazado cuando nos hacías falta. Solo nos queda desearte un feliz día, que sea especial y lo disfrutes. Que lo recuerdes aunque parezca un cumpleaños más, que sea genial y lo pases bien. En definitiva, felices 18. Gracias a ti las otras tres patas no se caen.

sábado, 18 de octubre de 2014

A la tercera va la vencida.

Tus manos trazan círculos irregulares en mi cintura y se deslizan, saboreando cada curva de mi inocencia, por mi espalda. Llegas al cuello y tus labios depositan el beso más tierno del mundo. Susurras un nombre, mi nombre, y los párpados parece que me pesan, se cierran mis ojos. Los besos siguen, tus manos se deslizan por mis brazos y me acunas desde atrás. ‘Eres preciosa’ aspiras el aroma de mi sonrisa y me vuelvo. Emprendo el vuelo. Mis manos cóncavas sujetan la ebriedad de tu rostro y tu sonrisa y la mía se hacen una. Muerdes. Me alejo y te miro. Estoy perdiendo el norte en mi brújula y tengo miedo, me abrazas de nuevo.
Llega la primera lágrima y se deshace en oscuridad. Más besos, más canciones y miro dentro de mi esencia, me pierdo. Vuelven los besos y se escucha el murmullo del mar.
Encuentro una sonrisa amarga con la segunda lágrima y tu luz me envuelve de nuevo. Muerdes. Sabor dulce de otoño.

A la tercera va la vencida y el llanto pesa. Me deshago en miedo y te llega la inseguridad. Te pierdo, te alejas. Me cierro. Ya no vuelo bien. Empezamos de cero. 
                                                                                                                           Ya no estás.