"y creo que quiero seguir viva.
Si
go
res
pi
ran
do."
Elvira Sastre
Un papel en blanco, ése se ha convertido en el mayor de mis miedos. Desde entonces me escondo tras esa falta de tiempo, como quien sólo quiere saltar al vacío y se excusa diciendo que tiene vértigo. Desde entonces no siento con la misma intensidad, como quien convierte sus intentos suicidas en rutina. Desde entonces mi tiempo ni corre ni se para, simplemente está, como quien espera y mira su reloj sabiendo que no viene nadie. Y, desde entonces, soy menos yo, más irreal, como quien deambula ignorando mapas, dejando que su alma esté donde quiere estar.
Desde entonces, sólo sobrevivo.
Sobrevivo. Como si con ello bastara, como si de esperar me fueran a crecer alas, como si restar sentido a la vida fuera algo (con)sentido. Y digo hacer lo imposible por vencer el miedo, como quien intenta acariciar a alguien tras un cristal, como quien se llama valiente mientras huye, como quien sólo sobrevive.
Con eso me es suficiente, ¡maldito conformismo!. Me basta con lamentarme de mi miedo, de lo que no puedo hacer, de lo que perdí, de lo que nunca ganaré. -Sobrevivo, que no es poco- me digo. Y me engaño. Y me dejo creérmelo. Con eso me es suficiente.
Con eso me era suficiente.
-¡Suficiente!- me grito. Rompo todas las páginas inacabadas, salto al vacío acompañada de mi vértigo, retomo la intensidad ignorando al reloj, vendiéndome a mi imaginación para que me lleve a todos los lugares que nunca fui, a los que nunca volveré y a los que siempre estaré sin estar. Me consiento dar sentido a mi vida y salpico de tinta, como sangre que se derrama, todo aquello que me da miedo, no como quien grita en una estación vacía, sino como el que en lugar de apuntar a quien teme, le da la pistola a sus propios fantasmas, a su mayor enemigo, y les da la libertad de sentirse tan derrotados, que sean ellos los que para ganar, aprieten el gatillo.